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 Aca empieza asi a que prestar atencion

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MensajeTema: Aca empieza asi a que prestar atencion    15th Julio 2007, 11:09

Hola...
> como andan... se que la historia es larga, pero vale la pena leerla
> quiero compartir con ustedes xD
>
> -= EL BAR DE LORENCIA =-
>
> No sé realmente hace cuanto que me siento en el mismo lugar, todos los dias, todas las horas.
> No es que me esté quejando, porque esto no deja de ser un trabajo, y dentro de todo, está bien pagado.
>
> Y también sé para quien trabajo. Por supuesto que no es esa rubia, que está detras del mostrador
> vendiendo pociones, alcohol, ángeles y demonios, aunque sea ella la que me paga el sueldo
> y la que me dá el trabajo. Todos los que trabajamos en Lorencia, sabemos que trabajamos
> para el oculto poder de alguien que está mas alla de nuestro limitado conocimiento, que nuestros
> movimientos están digitados por fuerzas que desconocemos y que nunca alcanzariamos a comprender.
> Desde Hans, el herrero hasta Passi, el mago estamos compulsivamente atados a este destino.
> Mi trabajo, es algo más suelto. Me siento en una mesa y miro a los que vienen, hacen sus negocios,
> venden y compran el producto de sus muertes, pillaje y suerte. Los escucho hablar a los gritos, los
> es veo susurrar. Los veo amenazarse, apoyarse y despedirse. Yo veo a todos los que vienen a este bar.
> Siempre la misma música, siempre el viento silbando afuera y el mismo cielo nublado.
> Siempre esas antorchas, dibujando sombras que parecen reirse de nuestros esfuerzos por
> ser distintos y que siempre terminamos siendo iguales.
>
> Acá en el bar de Lorencia, la vida no pasa. Es solo una repetición de hechos. Pero no siempre...
>
> Un día apareció un guerrero, brillante, sus espadas enceguecian con su luz. Su armadura aturdía
> la vista como el vino los sentidos. Su fuerza era total, era como la mano de un dios, salvaje, que
> deshacía lo que tocaba. La agilidad era prodigiosa, y a pesar de recibir muchos golpes su vitalidad
> parecía no tener fín, tal vez animada por una energía que no habiamos visto antes.
>
> Se instaló en la puerta oeste de la ciudad y se dedicó a matar a todo lo que salía o entraba
> por esa puerta. No había guerrero, mago, elfa o gladiador que pudiera con él. Los mataba
> a todos y en la cara podiamos observar el gesto de fastidio al acabarlos. Invocaba dioses
> desconocidos y una explosión ámbar lo rodeaba, su cabellera se encendía y a partir de ahí los
> guerreros mas valerosos, aquellos que jamás habian sentido el miedo, descubrian ese frio
> sudor que le recorría el cuerpo. Sus ojos vacilaban y veían un relámpago como la última imagen de su vida.
>
> Pero un día encontramos desparramada en la puerta oeste su armadura, un casco por acá...
> los pants cerca de la chica que vende pociones, los guantes cerca del foso que rodea la
> ciudad. Sus espadas clavadas en la tierra... pero de él, nada. Habia una mancha seca de sangre,
> pero no sabiamos si era la de él o de algunas de sus víctimas. Se lo llamó, a los gritos
> y en todas las ciudades y sitios. Pero asi como vino, desapareció...
>
> Y yo quería saber porque desapareció...
>
> No sabía lo que iba a descubrir....

Nadie desparece porque sí... siempre hay una razón. Miraba la mancha seca de sangre,
> miraba la armadura, pero no sabía por donde empezar.
>
> Todos volvían a salir por la puerta oeste, liberada ahora, y murmuraban entre ellos,
> y señalaban el piso hacia una parte u otra. Entre todos los curiosos vi a una que era
> mas alta que la del resto, cubierto por una capucha y con dos ojos de fuego en la oscuridad
> de la toga. Charon miraba quieto desde su estatura, hacia la puerta; giró su cabeza
> y me miró...movió la cabeza como una forma de saludo, y sin agitar el aire, sin tocar
> a nadie, a pesar de que el lugar estaba lleno de curiosos y demás, se deslizó silenciosamente hasta mí.
>
> -El eterno parroquiano de la taberna de Lorencia- dijo con un tono que adiviné cordial.
>
> -Asi es- le contesté haciendo una reverencia con la cabeza
> - y tú el eterno vigilador de las puertas del Devil Square.-
>
> - Así es- y sus ojo brillaron con un tinte azul - ¿que creés que pasó?
> - preguntó mirando los guantes que todavía estaban en el borde del foso.
>
> -Sé tanto como tú. Me ha movido más el pálpito de saber que hay algo raro acá, que la curiosidad morbosa.-
>
> Charon repondió con un seco "aja" y dió por terminada la conversación. Bueno,
> todos saben que Charon no es el alma de las fiestas. Hay muchas habladurías
> y leyendas acerca de él. Hay quienes dicen que es el último rey del continente
> que habiendo hecho pactos con las fuerzas de la oscuridad,quedó condenado
> y por siempre atado a las pesadas puertas de hierro negro de la plaza del diablo. Otros creen
> que es el mismo Kundum, que ahogado en su maldad, condenó a su hija a vagar eternamente
> en los hielos de Davias. Al darse cuenta, perdió el rostro y su piel se volvió polvo, dejando sólo
> la aflicción y el permanente recuerdo de su avaricia que como todos, ocultamos debajo de una túnica.
>
> -----------------------------------------------------------------------------------
>
> Después de un día, Charon volvió al bar de Lorencia a verme, silencioso y frío,
> pasó entre todos como una brisa y se sentó en mi mesa.
>
> - ¿Hablaste con el cuidador del baúl?- preguntó
>
> - Hola Charon- le dije -yo tambien he dormido bien, ¿como estas?
> -busqué ver algo en el oscuro misterio de su cara
> -No, no he hablado con el cuidador del baúl...en realidad no he hablado con nadie.-
>
> - Yo sí- dijo y se estiró en la silla que parecía chica a su persona
> - dejame que te cuente- y se acodó en la mesa mientras agarraba una copa de vino.
>
> - Este guerrero por cada vez que mataba, recibía un pago. Aparte de quedarse con todos
> los bienes del muerto. Así, en su tiempo de cosecha, juntó una considerable suma
> de joyas, dinero y bienes. Son tantos que ha tenido que dar en custodia parte de ellos a unos
> sirvientes, cuya única misión es la de guardar estos. Nunca sacó un miserable zen de la
> cuenta. Dicen que el financiaba un ejercito propio, o que buscaba hacerlo. Un...clan digamos.
> Pero hasta ahí averigüe...- terminó y volvió a echarse para atrás en su silla. - ¿que creés tú?.-
>
> Me había quedado en silencio. Mirando a la rubia dar con falsas sonrisas y estudiada voz, los
> productos que le pedian los guerreros que se apiñaban en su mostrador. Me estaba preguntando para que
> querria financiar un ejercito privado. Porque no decirlo y hacerlo como lo hace todo el mundo normalmente...
>
> Miré a Charon, y sólo pude decir: - No tengo idea de lo que pasa acá, pero alguien tiene que saber más.
> - Tomé un trago de vino- ¿Preguntaste a los de las otras ciudades?-
>
> Cuando levantó la mano para contestarme entró un guardia, agitado y sobresaltado, dijo a los
> gritos dentro de el bar: - ¡Han asesinado a la Elfa del arpa en Noria!-
>
> Charon y yo nos miramos. Sabiamos que había lios grandes y esto recien empezaba.
> Cuando uno entra en Noria, después de atravesar las puertas de piedra, el sol lo recibe como una cachetada.
> Ese golpe de color, calidez, a las que no estamos acostumbrados en Lorencia, acá es una inundación
> de verde y luz. Resulta curioso que Charon, ese ser oscuro y sigiloso viva en esta ciudad. Íbamos con
> él por el camino hacia la ciudad. De vez en cuando un goblin o un escorpión rueda se ocultaban
> rápidamente en la maleza, dejando tras de sí un eco de hojas sacudiéndose. El clima es agradable,
> y de a poco la túnica de cuero se va haciendo mas pesada. Charon camina como si el calor
> no le molestara, de vez en cuando se dejan ver sus ojos luminosos, fijos en el frente.
>
> -¿Conocías a la elfa?- le pregunté rompiendo el silencio del camino
>
> -¿A Lala?, si. Charlábamos de vez en cuando.- dijo y levantó su cabeza como mirando cuando uno mira un recuerdo.
>
> -¿Porqué crees que la mataron? ¿Tendrá algo relacionado con la desaparición del guerrero?-
>
> - Creo que sí, no es lo usual- giró su cabeza dirigiéndome sus ojos hacia mí
> - No suelen morir violentamente los que pertenecemos a la ciudad.- y volvió a mirar hacia delante.
>
>
> - ¿Porqué matarías una elfa?- dije encogiéndome de hombros - Los guerreros, los gladiadores y aún los
> goblins del Chaos tendrían mas motivos para ser asesinados que una elfa. Estoy seguro que hay algo que no sabemos.-
>
>
>
> Noria es una ciudad cosmopolita. La cercanía de todos los puntos importantes y el negocio
> de los goblins del Chaos, haciendo armas, alas y todos esos artículos en esa ruleta, que es la
> Rueda del Chaos, daba a esta ciudad un vertiginoso andar. Y los insultos de los perdedores de la rueda,
> todos a los gritos de todo el mundo vendiendo sus cosas. Un mercado hirviente de gente
> y de mercaderes. El custodio del baúl no da abasto ante los pedidos de los depositantes.
> El viejo goblin, revolea una joya del chaos, tentando a todos a probar suerte. El craftman vendiendo
> bajo la sombra de un árbol sus arcos y el lugar ahora vacío, de donde Lala vendía pociones y orbes.
> Al acercarnos vimos el ahora ya pálido cadáver de la elfa. Estaba boca abajo, sobre un charco de
> sangre que había brotado por la espantosa estocada de una espada.
>
> Se lo hicieron con una Spirit! - No, fue con una Devourer!!
>
> La gente especulaba y discutía sobre tajos y describía con las manos como eran los golpes.
> Me agache frente al cadáver, y miré detenidamente la forma en que había caído el cuerpo.
> Era una herida limpia, hecha con precisión de cirujano, tan veloz que la sangre salió por la espalda,
> casi nada en el frente. O sea que Lala conocía a su matador.
>
> Charon se agachó al lado mío y me preguntó:
>
> -¿Ya sabes que pasó?- dijo mirando hacia las mustias alas de la elfa y al etéreo vestido nadando en la sangre.
>
> - Conocía a su asesino, no se defendió, no lo sospechaba. El asesino tiene mucha fuerza y es rapidísimo.
> - y ahora le señalaba la herida del abdomen, tirándome en el suelo
> - observa.no hay mucha sangre debajo de ella.
> - Charon miraba con la cabeza pegada al piso hacia donde yo le señalaba.
> - toda la sangre que manó de la herida, salió por la espalda. Casi nada por el frente. Fue hecha con un Kris.
> - dije parándome y dándole una mano para que Charon se incorpore.
>
> -¿un Kris? - preguntó sorprendido Charon
>
> - Un agujero pequeño. Un arma rápida, que se pueda ocultar y letal en manos de una persona con aptitudes.
> - le eché una última mirada a Lala para dejar que las otras elfas le den las exequias que merece.
>
> Me había sentado en las mesas, mientras Charon revisaba las puertas del Devil Square.
> Entonces sentí una voz que me llamaba.
>
> Cuando giré, vi al goblin del chaos, al que revolea la piedra, escondido detrás de la reja que
> rodea Noria, oculto en una mata de plantas.
>
> -¿Qué quieres?
> - le pregunté al goblin que miraba nerviosamente a todas partes.
>
> - Siéntate y no mires hacia donde estoy
> - y se escondió un poco mas - Disimula y escucha.
>


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MensajeTema: parte 2   15th Julio 2007, 11:10

> Me senté en la mesa de al lado de la reja. El goblin habló:
>
> - Se como se llama el guerrero que desapareció en Lorencia.-
>
> Giré la cabeza, sorprendido.
>
> -Te dije que no me mires!!!- gritó el goblin
>
> Miré hacia otro lado, impaciente por saber ese nombre.
>
> - Por supuesto esta información tiene un costo.- y suspiró
>
> - ¿Cuánto es ese costo?- pregunté intentando no dar muestras de mi ansiedad
>
> - 50 millones de zens.- dijo pausadamente.
>
> - Si la información es buena, la tendrás-
>
> - Sin zen, no hay información-
>
> - Sin información no seguirás respirando- dijo apareciendo repentinamente
> Charon desde atrás del goblin y poniéndole una Lightning en el cuello.
>
> El goblin me miró asustado, yo miré a Charon sorprendido y Charon miraba
> con mirada de fuego la cabeza sudorosa del goblin.
El goblin estaba tan sorprendido como yo. Y asustado. Charon lo miraba con los llameantes ojos.
> Podría decir que tenía ganas de que no conteste... o que si. Lo que sea, daba la sensación de que sólo
> necesitaba una excusa para terminarlo. El goblin comenzó a balbucear:
>
> - ¿Porqué me atacas?
> - trataba de dar vuelta la cara, pero estaba totalmente inmovilizado en los firmes brazos de Charon.
>
> - Sólo dime como se llama el guerrero, después recibiras la mitad del pago.- dije con voz calmada.
>
> -¿La mitad?- gritó a medias el goblin - ¡¿La mitad?!-
>
> - Cuando vea que es buena tu información y no me estás estafando recibirás la otro mitad.-
>
> Se revolvió en los brazos de Charon, inutilmente y el miedo se fue, y dejo paso a una furia.
> Tal vez porque temía no recibir lo que había pedido. Tal vez porque creiá que no le daría nada.
> Al final resopló y suspirando dijo el nombre:
>
> - Aldebarán....-
>
> Charon aflojó de a poco la llave que inmovilizaba al goblin, golpeado por el nombre.
> Yo abri los ojos, meditando la respuesta de este. Charon se incorporó limpiandose las hojas
> y tierra de su túnica. Yo me senté en una mesa.
>
> Para saber porque nos quedamos medio aturdidos por ese nombre, les contaré una
> pequeña historia. Aldebarán era un guerrero al servicio de todos. En donde se estaba
> cometiendo una injusticia, allí iba él. Donde un débil era oprimido, molestado, robado o estorbado,
> Aldebarán colocaba las cosas en su lugar. Siempre cantando, su potente voz hacia temblar a los malos,
> alegraba a los buenos y enamoraba a las mujeres. Pero un día se enamoró.
> Y el objeto de su amor fué una elfa, que mala y desdeñosa lo usaba para toda clase de caprichos.
> Abusaba del corazón de este pobre ser, encargándole la más dificiles y humillantes tareas.
> Pero un día, estas tareas llegaron a un límite. Aldebarán, como buen enamorado, le había regalado
> una preciosa armadura Nature, confeccionada por los magos del Blood Castle, daba a su portadora
> toda clase de suertes y posibilidades. Cuando se la entregó, esta mala elfa la miró con desdén
> y la tiró sobre una mesa, sobre los restos de la comida, y le gritó diciendo:
> - No me gustan las Nature!!! Siempre eres el mismo idiota!!
> - y se abrazó a un guerrerito de tres al peso, y se rieron de él, que estupefacto no daba
> crédito a sus ojos. Sus ojos se encendieron, la espada que siempre habia brillado con azulada luz,
> ahora despedia llamas rojizas, su escudo se tiño en sangre y sus alas, las mas hermosas de todo
> el continente, se transformaron en una sangrienta membrana.
>
> A partir de ahí desapareció y nunca más supimos de él. Hasta ahora.
>
> La voz del goblin nos sacó del estupor:
>
> - ¡Quiero mi dinero! - gritó entre dientes.
>
> Saqué dos joyas Creation y se las dí. El goblin sonrió y las miró goloso, deleitado por su pago.
> Charon envainó su espada.
>
> - ¿Y ahora? - le pregunté a mi eventual compañero de investigaciones.
>
> - Si lo que dice este engendro es cierto, Aldebarán volvió para terminar algo, que por el momento desconocemos.
> La finalización de esto aparentemente le ha costado la vida, o por lo menos le ha hecho desaparecer nuevamente.
> - deciá mientras se acomodaba el cinto de la túnica
> - Ya sabemos quién es el que desapareció.-
>
> - Ahora bien- dije cruzandome de piernas
> - ¿Como se liga esto con la muerte de Lala?.-
>
> Charon me miró desde su oscuridad, y pude adivinar por el brillo de los ojos que estaría sonriendo...
> por mi ignorancia o por mi candidez.
>
> -Lala es la hermana del amor de Aldebarán-
>
> Si antes la noticia no me había sorprendido, esta si lo hacía. Cuantas cosas suceden en
> este lugar que a pesar de vivir en él, ignoramos. Cuantas cosas que ignoro se han ido
> con Lala, con su boca sellada por la muerte, cosas que no sabré mas. De repente, así como
> si fuera una inspiración me acordé de un detalle, de algo que nos podría poner sobre la pista.
> Aldebarán tambien tenía un pariente. Un hermano, que se habia unido a las fuerzas regulares
> de Davias, que ahora diezmado el ejército solo se limitaba a las administrativas tareas
> de registrar clanes. Se lo podía encontrar siempre en su lugar de trabajo, siempre en el centro de la ciudad,
> al lado de su estandarte.
>
> - Debemos ir a Davias - le dije a Charon
>
> - Si...- dijo en un suspiro - debemos hablar con el hermano.-
>
> - ¿Como....? - exclamé sorprendido - ¿ Conocias al hermano?...
>
> - Así es - y riendo agregó - y a la hermana. Tú... ¿sabías que tenía una hermana?-
>
> Mientras balbuceaba torpemente palabras, pidiendo que me explique como sabía esas cosas; porque yo...
> no las sabia!!; nos subimos a los unilias que se agitaron debajo de nuestras piernas y sacudieron
> sus cabezas. Tras un relincho, la risa de Charon y mi voz hablando y contestándome solo,
> nos pusimos en marcha hacia Davias.
>
> La helada ciudad nos esperaba con mas sorpresas, y mas incógnitas
Davias nos recibió con sus helados brazos abiertos. El blanco enceguece, la nieve es de una
> blancura que lastima los ojos. Y el níveo paisaje invita a sentarte junto a la ventana,
> con el hogar prendido, escuchando el crepitar de los leños y las voces de los chicos. Invita a la caricia
> de las personas que amamos. Pero también es frío recuerdo de los que están solos y que no existe
> calor ni fuego que derrita estas nieves y tampoco las del alma solitaria. La nieve es invitación
> y recuerdo. La eterna dualidad de las cosas.
>
> Charon ató su unilia en un poste. Y miró en derredor y aspiró profundamente.
> Yo lo imité y coloqué mi montura al lado de la de él. Tenía cierto temor al pisar sobre la congelada
> vereda. Nos movimos un poco torpemente al principio, pero fuimos ganando confianza
> y nuestros pasos se volvieron más seguros en poco tiempo. Ya cuando llegamos al centro de la ciudad,
> nuestra marcha era decidida y firme.
>
> Avistamos a Rigel, tal como se llamaba el hermano de Aldebarán, firme en su negro uniforme,
> digno y lleno de orgullo, estaba erguidamente parado al lado del estandarte que r
> epresentaba su ciudad. Nos acercamos hacia él saludándolo unos pasos antes de alcanzarlo.
>
> - ¿Rigel? ¿Es así?
> - le pregunté extendiéndole la mano.
>
> Rigel se puso firme, estiró y apretando fuertemente mi mano me dijo:
>
> - Ese soy yo. ¿Con quien tengo el placer de hablar?
> - Y le dirigió la mano a Charon.
>
> - Soy Charon, el encargado de las puertas del Devil Square
> - y me señaló a mi y agregó:
> - El es un amigo, que me está ayudando en unas averiguaciones.
>
> - Ustedes dirán en que les puedo servir.
> - e inquirió con una sonrisa. - ¿En que puedo serle útil?
> - y se quedó mirándonos.
>
> - Háblanos de Aldebarán.- Dije con una sonrisa también. Y se acabaron las sonrisas.
>
> Rigel se puso serio, miró hacia los costados, miró hacia el piso, suspiró y finalmente dijo:
> -¿Qué sucede con Aldebarán? -
>
> Le hicimos un breve resumen de los acontecimientos, dijo que se había enterado de la
> desaparición y de la muerte de Lala. Pero no estaba en contacto con él. Había abandonado
> el temor o la desconfianza y ahora parecía mas una charla que un interrogatorio.
> Esto se afirmó cuando nos invito al bar de Davias a seguir charlando.
>
> Nos sentamos en una mesa al lado de un gigantesco hogar de piedra, en donde ardían
> unos leños. La luz del fuego dibujaban siluetas en la decoración del bar y la mujer que lo
> atendía, una muchacha de cabello negro, piel blanca y unos ojos azules, nos sonrió al
> vernos entrar y nos trajo la bebida típica del lugar: Chocolate, hidromiel y alcohol. Pocas
> cosas hay en este mundo que nos dé tanto placer y tanta satisfacción como esta bebida.
> El calor que te llega al beberlo no abrasa, no hiere la garganta, no lastima.
> Es un calor que te devuelve a las viejas canciones y a las rondas de amigos,
> a las alegrías compartidas como cuando ríen golpeándose el muslo con la palma de la mano.
>
> Charon estaba ajeno a esto. Lo miraba a Rigel que hablaba como si estaría
> contando anécdotas de su época militar.
>
> -.por mas que le advertí en su loco amor él jamás hizo caso. Siguió humillándose
> hasta más allá de la cordura.- decía mientras sacudía los restos de la bebida en la copa.
>
> - Pero sabes si aparte de su loco amor, había cosas. Un adalid no se vuelve un asesino
> pervertido de la noche a la mañana.- comentó Charon levantando sus ojos de fuego.
>
> - En su época de locura. Al final de su amor, había alguien que le incentivaba este odio.
> Nunca creímos que fuera muy malo, porque Aldebarán ya no escuchaba a nadie.
> - se recostó contra la silla.- nunca nos dijo de lo que hablaban, pero siempre huye de mi cuando me ve.-
>
> - ¿Quién es el?- pregunté
>
> - Un mago. Un pobre espíritu, débil y taimado, buscando el favor de los poderosos, incapaz de conseguir algo
> - contó y pudimos ver su desprecio al hablar de él
> - Encontró tierra fértil donde sembrar su maldad.
> - terminó con fastidio.
>
> - ¿Dónde lo encontramos?- pregunté
>
> - El esta. ¡Ahí está! ¡Es ese! - dijo levantándose de repente de la silla.
>
> En la puerta del bar había aparecido un mago, vestido con la armadura Esfinge,
> el báculo brillaba a su espalda. Se quedó petrificado al ser señalado por Rigel y nos miró
> desconcertado a mí y a Charon. Y en cuanto vio que este avanzaba sobre él, salió corriendo.
>
> Salimos atrás de él. Iba hacia la puerta norte, era muy rápido y ágil. En su carrera sacó
> el báculo, ya con este en la mano en la puerta le tiró un rayo a uno que se bajaba del unilia.
> El hombre, un gladiador, quedó atontado y el rayo lo arrojó a unos metros.
> El mago se subió al unilia y se dió a la fuga, por el camino que va hacia el paso oeste.
> Nosotros volvimos rápidamente a donde estaban nuestros unilias. Los desatamos
> y nos subimos y salimos a todo galope desde dentro de la ciudad, espantando a la gente
> con nuestro acto. Cuando cruzamos el paso del oeste, lo llegamos a ver cerca del borde del lago helado.
> Se metió por el paso de la roca, y nosotros fuimos atrás. Los unilias dejaban una nube de
> hielo y vapor detrás de ellos. Con la mirada fija en el camino ellos, con la nuestra fija en nuestro
> prófugo, corrimos a través de las heladas planicies de Davias.
>
> El mago esquivaba a las bestias y a los salteadores que inundaban la tierra del norte.
> Homerds y Asesinos salían repentinamente a bloquearnos el paso. Pero Charon los mataba
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MensajeTema: parte 3   15th Julio 2007, 11:11

> con solo tocarlos, tal la velocidad de sus golpes aún montado. Algunos Yetis se nos abalanzaban,
> y algunos nos arrojaban piedras, pero eran muy lentos para nosotros y para el mago también,
> que seguía en su loca carrera.
>
> Cuando cruzó el paso del norte, nos dimos cuenta de que había mucho que ocultar,
> ya que nadie, sólo muy pocos se atreven a pasarlo. Estas son las tierras donde vaga
> el alma perdida de la hija de Kundum, un alma sin paz, que ríe constantemente sin sentido.
> Ostenta una corona de hielo, y quien se atreve a pararse enfrente de ella, se le congela
> el corazón y muere. Entonces dicen las leyendas, que habitan eternamente estas
> congeladas estepas, como Homerds y Asesinos. Jamás regresando a su casa, jamás volviendo
> a su ciudad. Miré a Charon, curioso, ya que si alguna de todas las cosas que se dicen, es cierta,
> él es el padre de esta mujer demente. Pero Charon no mostraba ninguna vacilación,
> tenia la vista fija en el mago que se dirigía hacia el abismo, una grieta que se abre en la montaña
> y a la que, nadie que sepamos, había entrado. Charon se dio cuenta de esto, detuvo al unilia
> y parándose en los estribos le arrojó un rayo azul, enorme que como una pared de agua
> y volteó al mago de la montura.
>
> El unilia, ya sin su jinete siguió solo unos pocos metros más y se detuvo.
> El mago que estaba atontado y muy posiblemente herido, yacía desparramado
> cerca de una roca. Lo alcanzamos en un instante y nos bajamos rápidamente. Fuimos corriendo
> hacia él, lo revisamos y solo tenía una herida en el hombro, pero estaba bastante shockeado.
>
> Cuando estaba volviendo en sí y lo íbamos a empezar a interrogar, una explosión de luz
> nos hizo volar por el aire. Unas bolas de fuego, nos dieron cerca y de repente el mundo
> estalló. Escuchamos unos gritos raros, el mundo se había vuelto oscuro. El mago gritaba
> alucinado que íbamos a morir, Charon estaba inconsciente. Y cuando me levanté me
> encontré con la brillante y dorada figura de un dragón, que me había visto y se
> dirigía hacia mi, con un odio, seco, visceral y antiguo.
>
> Vi una luz, escuché los gritos del mago y me desmayé.
Me fui despertando de a poco. La cabeza me daba vueltas y sentía un calor agradable...
> ¿un calor agradable? Intenté levantarme, pero un dolor en el fondo de mis ojos me
> mantuvo en el suelo. Pude tocar una superficie suave, como pasto, pero suave, agradable al tacto.
> Mis manos se hundían en este esponjoso piso. De a poco la luz se fue enfocando,
> y pude ver un cielo celeste, sin nubes. Ya podía sentarme. Cuando lo hice me apoyé en una roca blanca
> que estaba al lado mío, la roca me recibió como si me apoyara en el más mullido de los almohadones.
>
> Era un cielo celeste sin nubes.porque las nubes estaban en el horizonte y debajo mío.
> Todo era nubes, blancas, gruesas, oscuras, relampagueantes, lluviosas.
>
> - Icarus - dije para mi
>
> - Icarus - me contestó una voz de mujer
> - Así es, estos es Icarus -
>
> Me di vuelta rápido, pero una aguja de dolor en mi nuca, me hizo quedar quieto.
> Todavía sentía las consecuencias del ataque del dragón dorado.
>
> - No debes moverte hasta dentro de un rato
> - me dijo la voz que era tan dulce, tan calmada que en si misma era una cura al aturdimiento que sentía.
>
> - ¿Quién eres? ¿Cómo te llamas?
> - pregunté tratando de que mi propia voz no me aturda.
>
> - Soy Lala - dijo la voz
>
> - ¿Cómo?- quería darme vuelta, a pesar del dolor. Como podía ser Lala si yo mismo la he visto muerta.
> Vi cuando las elfas recogieron su cadáver y lo llevaron al cementerio. Vi la horrible herida en su cuerpo.
> - ¡Tu estas muerta! - le dije como si pudiera poner orden en estas cosas de vivos y muertos.
>
> Se rió, y fue como si todos los pájaros del mundo cantaran a la vez, fueron los sonidos
> del universo, la fuerza de la vida, el sonido del sol cuando amanece. Extendió su mano
> hasta mi hombro, y sentí las sensaciones olvidadas. El dolor desapareció y una catarata
> de recuerdos e imágenes se precipitaron en mi mente. Todos los momentos felices,
> todas las veces que he amado, todas las veces que me amaron, y cada una de las imágenes de ello.
>
> - ¿Acaso parezco muerta? - dijo mirándome a los ojos. No recordaba a Lala tan hermosa.
> Todas las elfas son hermosas, es su característica. Algunas lo son mas, pero realmente
> no recuerdo que Lala sea tan, pero tan bella. Es casi una alucinación.
>
> - Tienes que mirar bien, estás en peligro. Detrás de bronce brilloso, se esconde el hierro.
> El hierro busca el oro, el hierro está condenado, se disfraza de bronce y usa al adamiantum para conseguirlo. -
>
> - No entiendo. ¿Que significa esto?.. ¿Qué oculta tus palabras?- trataba de levantarme,
> pero todavía estaba aturdido, y tenia la sensación de que no podía pensar con claridad por mas esfuerzo que haga.
> - ¡Debes decírmelo! - y traté de sujetar la mano de la elfa.
>
> En ese momento Lala estaba como a unos veinte o treinta pasos de mi. No recordaba
> o no había visto cuando se alejaba. Algo raro pasaba. Lala seguía hablando a medida
> de que se perdía entre las nubes - Cuídate, cuídate - repetía y las nubes la empezaban a
> cubrir hasta que desapareció. Las nubes, antes cálidas se fueron tornando mas frías,
> el cielo empezó a cambiar y sentí un murmullo que crecía.
>
> - ¡Es él!- sentí un grito - ¡Ese es el que mató a Charon!- era la voz del mago que
> perseguíamos. ¡Mátenlo, mató a Charon!- era la voz de varias personas.
>
> De golpe, todo volvió a la realidad. Estaba tirado en la nieve, con un Kris en la mano
> manchado de sangre. Cuando giré la cabeza, vi el cuerpo de Charon, con la misma
> herida que había visto en Lala. Me incorporé torpemente, y busqué al unilia. La voz
> de la turba liderado por el mago se escuchaba cerca. Encontré a mi montura
> pastando debajo de un árbol. Como pude me subí y agité las riendas para que empezara a correr.
> En ese momento el mago, desde arriba de un dinorant apareció detrás de un codo del camino.
> Estaba encima de mí. Dirigí en desesperada carrera el unilia hacia la grieta, al abismo.
> Trataba de recopilar todo lo último para poder tener idea mínimamente de lo que sucedía,
> pero el dolor en la vista, el aturdimiento en mi cerebro, no me dejaban. Como todo ser rastrero,
> el mago, se envalentonaba creyendo que estaba a punto de tener una victoria fácil.
> ¡Que equivocado estaba! Cuando su dinorant mas veloz que mi unilia se puso a la par,
> y ya apuntaba su báculo hacia mi, le arroje una bola de nieve a la cabeza que lo volteó de su silla.
> Tomé su báculo, lo partí y viendo que la muchedumbre se acercaba me di vuelta y me metí en la grieta.
> Lo último que escuche desde Davias fueron los gritos de la multitud y los insultos del mago.
> Dentro de la grieta solo había oscuridad y amenazantes columnas de fuego que brotaban
> en medio de la nada. Oscuras criaturas brillaban y me miraban con sus malignos ojos rojos.
>
> Estaba en la Torre Perdida.
Mis ojos se acostumbraron a la oscuridad en un instante. Después del niveo
> y resplandeciente paisaje de Davias, el oscuro ambiente de la Torre Perdida era el opuesto.
> En la única parte iluminada, que era el camino, estaba atravesado por unos monstruos
> peludos que despedián electricidad y se arrastraban por el piso. Mi unilia los miraba con fiereza,
> con lo cual me alegré, ya que es una contrariedad si fuera una montura temerosa.
> Me quedé esperando, detras de ese negro velo que era el paso hacia Davias, que entrara
> el mago o tal vez la turba buscando ajusticiarme. Aprovecharia el impacto del
> cambio de luz para atacar al mago, y hacer vacilar a la muchedumbre.
> Solo escuchaba la turba que se negaba a entrar en la grieta...
>
> - ¡No somos guardias para arriesgar nuestras vidas! - gritaba alguno
>
> - ¡Si tú lo quieres, entra tú!
> - una voz ronca ordenó al mago, que al parecer no estaba muy decidido a continuar.
>
> - ¡Por supuesto que entraré! - dijo el mago y sentí los pasos del dinorant acercándose a la puerta.
>
> Cuando pasó la puerta, le di la bienvenida con un caluroso golpe. El mago cayó de su silla
> y dió contra unas de las columnas que bordean la puerta, antes de que pudiera reaccionar l
> e puse el pie encima de su hombro herido y le pregunté:
>
> - ¿Quien mató a Charon? ¿Porque quieren que me lleve la culpa de este crimen?
> - le dije presionando levemente el pie en su hombro. El mago gritó y empezó a hablar.
>
> - ¡No sabes nada!¡Eres nadie! - dijo con todo el odio que era capaz - ¡no podrás escaparte!
>
> - ¿Escaparme de quien?- dije, ahora sorprendido.
>
> - ¡No te lo dire! - y el mago me lanzó una furibunda mirada.
>
> No soy hombre de ira fácil, me considero una persona que medita y evalúa lo que dice y lo que hace.
> Pero este mago, me había sacado de las casillas. Así que le apreté la herida con mi pie y le dije:
>
> - Asi que no me lo dirás... entonces no me sirves. Adiós. - Y levanté mi arma.
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MensajeTema: parte 4   15th Julio 2007, 11:13

- ¡Bienvenido a la Torre perdida, mi señor!
> - dijo haciendo una reverencia. No había burla en él. Era un tono jovial, alegre.
> El tono de quien se lleva bien con la vida. Envainó su espada y se dirigió a mí.
>
> - ¿Qué le trae a este lugar?
> - preguntó curioso al tiempo que hacia una caravana.
>
> - Necesito llegar al tercer piso de la torre
> - dije como si necesitara ir ahí sólo por hacer una visita social.
> - ¿sabes como llego hasta ahí?
>
> - Sin duda vuestros pies os llevaran, milord.
> - y añadió -Pero debo decirte que es un piso peligroso.si quieres puedo acompañarte
> - finalizó con un juvenil entusiasmo.
>
> Me acordaba de Charon y no podría cargar con otra muerte por mi
> culpa o por ayudarme. Debía seguir solo.
>
> - Te estoy muy agradecido joven guerrero. Pero debo hacer mi camino solo.
> por cierto ¿Cómo te llamas?
> - y me baje del unilia que se sacudió alegre de quitarse mi peso de encima.
>
> - Yo soy Tarkano, vengo de Tarkan, tal como se llama mi padre, que se casó con Tarkana.
> mi familia es de Tarkan como podrás ver.
> - y se sentó en las sucias losas del patio y se dispuso a comer.
> - Estos monstruos me dan mucha hambre. ¿Quieres?
> - y extendió una pierna asada de pollo hacia mí.
>
> - ¿Porque ese ímpetu en matarlos? ¿Quieres exterminar la población local? - y acepté la invitación.
>
> - Debo probar mi valor. Alcanzando el más alto nivel que un guerrero puede llegar.
> - y miraba hacia arriba, obnubilado por quien sabe que imagen.
> - Entonces mi amada será mía y su padre no podrá negarla
> - afirmó sacudiendo la pata, que arrojó unas gotas de grasa hacia todos lados.
> - Ella me ama ¿sabes?
> - y se perdió un instante en sus pensamientos.
>
> - ¿Como se llama tu amada?
> - pregunté mas por curiosidad, que por otro motivo.
>
> - Su nombre es sinónimo de belleza. Ante ella los astros se inclinan. Su voz es la envidia de
> todos los instrumentos musicales, los más bellos pájaros le hacen coro, las más herm..-
>
> - ¿Cómo se llama? - pregunte interrumpiéndolo
>
> - ¡Ah! Si. su nombre es Vindemiatrix, nacida en el mes de septiembre, hija de Procyon y Sephora
> - y haciendo un gesto de intriga preguntó - ¿Para que tienes que ir al tercer piso?-
>
> - Debo encontrar a Aicos, tengo un dilema que resolver con él
> - dije tratando de no mostrar emoción.
>
> - ¿Aicos?- exclamó levantando las cejas.
> - Obviamente el frío de Davias te ha afectado el cerebro. ¿Estás loco no?
> - dijo y le dedicó una última mordida a su pata.
>
> - Sólo voy a hablar. ¿Porque debería tener miedo? - mentí
>
> Tarkano me miró en silencio. Miró hacía el oscuro techo, volvió a mirarme.
> Entonces se paró, se acomodó el correaje, evaluó el filo de su espada y dijo convencido:
> - Te acompañaré-
>
> - No puedes arriesgarte. No permitiré que me acompañes - dije tratando de detenerlo.
>
> - Declaro solemnemente que voy por propia voluntad, que no me obligas y que no lo hago
> por ayudarte. Compartimos un destino y.
> - agregó con una sonrisa
> - si la suerte me enfrenta a él y puedo matarlo mi gloria estará hecha. Vindemiatrix será mia inexorablemente.
> - Y se fue caminando hacia el otro patio.
>
> No pude resistir la risa. El ímpetu de este joven es contagioso. El unilia relincho e hizo
> retumbar las paredes descascaradas de la torre.
Pasamos a través de plazas y pasillos, y debo decir que alegremente, porque mi jovial compañero,
> cantaba y mataba. Siempre con una sonrisa, veloz y certero. Unos magos,
> antiguos residentes de la torre, trataban infructuosamente de aturdir a Tarkano con su
> hechizo de relámpago, pero a pesar de ser sacudido y arrojado por todo el piso, el seguía
> firme en su determinación. En cuanto el rayo cesaba, se paraba e irrumpía con
> renovado espíritu a sus atacantes que morían con un último quejido antes de tocar el piso.
> Así de a poco llegamos al pasaje hacia el tercer piso. Nos miramos. Sabíamos que
> después de ese pasaje estaba la verdadera lucha, todo esto había sido un simple entrenamiento.
> La prueba final nos aguardaba. Pero mi nuevo amigo no parecía tener miedo o dudas.
> Sus ojos brillaban, su sonrisa inquebrantable relucía en su rostro. Hinchamos
> nuestros pechos y dimos el paso hacia el portal.
>
> Nos recibió un frío pasillo, donde unos monstruosos esqueletos de animales,
> nos acechaban con sus encendidas pupilas. Algunos magos, lo usaban como escudo,
> de manera que se escondían detrás de estos. Mi amigo alzó su espada y cuando asestó
> el primer golpe a estas bestias, un desmoronar de huesos y un quejido nos dieron la
> pauta de que no seriamos detenidos. Así y todo avanzamos cuidadosamente,
> porque en cualquier lugar podía aparecer Aicos y ahí estaba el verdadero desafío.
> Empezamos por revisar un cuarto que estaba cerca de la entrada, entramos en la
> penumbra y cuando por la luz de un rayo en contra de nosotros iluminó el lugar, vimos una
> pila de calaveras y huesos, detrás de ellos estas malditas bestias aguardaban para
> atacarnos. Tarkan corrió hacia las bestias, que eran tres y haciendo un arco con su espada,
> volteó a todas de un solo golpe. Admiré la técnica de mi amigo; todos los guerreros saben
> tirar el "golpe del tornado", tal como le llaman a esto en la academia, pero no todos
> saben hacerlo rápido y certero. Y antes de que termine de pensar esto, ya había saltado
> encima de dos magos que murieron antes de que puedan alzar sus báculos.
> Volvió hacia mi con su eterna sonrisa. y tuve la sensación, el "deja vu" diría alguno de
> ver algo que ya había visto, de estar viviendo algo que ya había vivido.
>
> - ¿Dónde crees que pueda estar Aicos? - preguntó mirando hacia todos lados.
>
> - Escondido en cualquier recoveco
> - contesté mirando hacia el pasillo donde unos hondos bufidos indicaban que nos estaban esperando.
>
> - ¡Busquemos entonces!
> - y salió con su espada como un ariete hacia delante.
>
> Al salir, nos asaltaron más bestias, más magos pero todavía éramos demasiado hábiles para ellos.
> Estallaban en montones de huesos, que iban a parar a las pilas donde viejos esqueletos
> de guerreros que desafiaron esta torre reposaban. Los magos gritaban en su último estertor
> y desaparecían tras un crepitar de chispas. Cuando nos estábamos acercando al centro
> y estas incubos aparecían sin cesar, salían de la nada, se materializaban e inmediatamente
> nos atacaban. Si bien caían sin esfuerzo, cada vez eran mas, los magos nos atacaban
> de lejos y nos arrastraban con sus maléficos rayos por toda la plaza, y los esqueletos
> nos arrojaban golpes con sus pesados martillos, que no nos dañaban, pero cada vez eran más.
> Mi jovial y decidido amigo arrojaba su espada, barría de a dos, tres, cuatro y hasta cinco
> enemigos con sus golpes: embestía con ella y era como si un soplido de un huracán cercenaba
> a los que se atrevían a enfrentarlo. Mi maza también segaba con mis mejores golpes,
> enseñados por los oscuros guerreros de Icarus, los guerreros fantasmas. Aquí y allá caían,
> pero no parecía tener fin. Siempre salían más. hasta que dejaron de salir.
>
> Se hizo un silencio total. El ulular eterno del viento cesó. No se sintieron más bufidos,
> ni más pasos. El polvo se aquietó y descanso en el piso. Tarkano y yo nos miramos
> y pegamos nuestras espaldas. Él tomó su espada con las dos manos y la alzó,
> yo lo imité alzando mi mazo de fantasma. El aire cesó de moverse. El tiempo se paró.
> La tierra dejó de girar. Solo se sentía el latir de nuestros corazones, pero no lo escuchábamos.
> Girábamos apoyadas nuestras espaldas una con otra y mirábamos atentamente
> alrededor en busca de nuestro enemigo.
>
> Y sabíamos que estaba cerca.
>
> - ¿Quieres decir algo?- le pregunté a Tarkano sólo para saber como se sentía.
>
> - Tal vez no fue buena idea acompañarte - dijo con seriedad en la voz.
>
> - Tú insististe, fue tu decisión
> - y agregué antes de que me conteste
> - y agradezco a todos los dioses por ello.-
>
> - Si.- dijo desganado
> -pero estaba pensando que una mujer no vale la pena que me esfuerce tanto
> - explicó acentuando las palabras.
>
> - No sé que decirte amigo. Yo..- y me interrumpió
>
> -¡No me hubiera perdido esto por nada del mundo! - y volvió a reír.
>
> Estábamos riendo los dos, alegres por la batalla. Firmes, dignos y expectantes.
> No sentíamos miedo.
>
> No será fácil llevarnos al infierno si así lo decidió el destino, pero teníamos
> una total certeza de nuestro triunfo. Fortalecidos esperamos el ataque de Aicos.
>
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MensajeTema: parte 5   15th Julio 2007, 11:16

> Las destruidas paredes se fueron iluminando, descubriendo los rotos adornos
> y arabescos de la otrora gloria. Un resplandor rojizo iba ganando la plaza y empezamos
> a sentir los pasos que hacían temblar el piso. Pequeños ríos de arena caían desde
> las grietas, luces de relámpagos y sonidos de truenos agitaban el aire, los trozos más
> pequeños parecían esconderse, huyendo de esta luz y sonido que avanzaba.
> Enfrentamos, hombro con hombro, las manos en las armas, la vista en la entrada de la plaza.
> Sin vacilaciones, sin temor esperábamos nuestro momento. Y nuestro momento llegó.
>
> Aicos estaba delante de nosotros.
> > .....^^...este...^^
>
> Aicos nos vio pero no hizo ningún gesto. Ni de fastidio, ni de odio. Su rostro
> siguió imperturbable bajo el casco del Lado Oscuro, deslizándose mas que volando,
> con sus alas de plumas bermellón, con un sangriento báculo en su mano derecha
> y su enorme escudo, se paró a unos metros en frente nuestro. Tenía la vista clavada
> en ambos, el ataque era inminente. Sin palabras, sin bravatas, sin arengas.
> Lo esencial y terminante. Afirmamos nuestros pies y comenzamos a ir hacia él lentamente.
>
> Es mentira cuando dicen que te acostumbras al dolor, que lo puedes tolerar
> si estás acostumbrado a recibirlo. Todas mentiras. Aicos agitó su báculo y envió unos
> espíritus negros. He visto muchos magos y gladiadores magos hacer este hechizo,
> y son espíritus mas molestos que dañinos. Los de Aicos, pasaban a través de ti, llevándose
> tus entrañas, arrancando los músculos del hueso. El dolor era tan solo una mínima
> referencia, una palabra que describía pobremente lo que sentíamos. A pesar nuestro
> caímos de rodillas entre horribles calambres. Aicos bajó su báculo y los espíritus desaparecieron.
>
> Nuestra respiración estaba agitada, nuestro cerebro buscaba volver a conectarse con la realidad.
>
> Aicos caminó alrededor nuestro. Mirándonos despectivamente dijo:
>
> - ¡Que atrevidos! ¿Como se animan a venir?
> - y se detuvo a unos pasos de donde estábamos arrodillados.
>
> - ¡Sufran por ese descaro! - y nuevamente alzó su báculo.
>
> Antes de que pudiera lanzarlo, nos abalanzamos sobre él, atacando los dos a un solo tiempo.
> No lo hicimos por valentía, lo hicimos por desesperación. Aicos cayó arrojado hacia atrás.
> No perdimos esa oportunidad, volvimos a embestir pero rápidamente Aicos se recompuso.
> Desde el suelo nos arrojó un rayo, que nos detuvo en seco y nos dejó sin aliento.
>
> - Son valientes- asintió ya incorporado y levantando nuevamente su báculo.
> Antes de que pudiera tirar un nuevo hechizo le hablé:
>
> - No importa cuanto nos dañes. Siempre seguiremos peleando. No nos iremos
> - y ya parados sobre nuestros pies Tarkano agregó:
>
> - Esta lucha es a muerte. Lo sabemos. ¿pero tú lo sabes?
> - dijo y lo miró con esa cara desafiante, casi burlona.
>
> - Que así sea - sentenció Aicos
>
> Volvimos atacar ambos. Aicos detuvo el ataque de Tarkano, pero no pudo evitar el mío.
> El latigazo de mi mazo fantasma lo dejo atontado. Por un instante debajo de su casco del Lado Oscuro,
> vi la desesperación. No lo dude, volví a dar otro golpe. Los ojos de Aicos se perdieron y cayó aturdido.
> Tarkano arrolló y con la fuerza de una violenta ráfaga empujo su espada contra el pecho
> de Aicos. Pero solo fue una fugaz sensación de victoria. El terrible mago saltó y al caer
> se desató un fuego infernal alrededor de él. El calor abrasador, junto con un montón de
> piedras brotó del suelo, que nos pegaron, nos laceraron.
>
> A partir de ese momento sufrimos todos los ataques. Negros demonios se llevaban nuestra
> carne a dentelladas, llamas salían del suelo que pisábamos, torbellinos nos hacían girar
> hasta quedar casi inconscientes, plantas venenosas y masas de hielo aparecían en
> nuestros pies, desde incandescentes rocas y astros cayendo que nos llovían del cielo,
> paredes de agua nos empujaban. El mago desaparecía y aparecía detrás de un aura azul.
> era nuestro fin, nuestra aventura tocaba a su fin.
>
> Busque a Tarkano con la mirada. Estaba parado con los pies atrapados en un bloque de hielo,
> se balanceaba atontado tratando de levantar su espada y una serie de rayos lo sacudía
> violentamente. En eso un aura verde lo envolvió. La magia de Aicos se volvió inofensiva
> en ese exacto momento. Tarkano pudo recuperar su aliento. Aicos estaba desconcertado.
> Esa misma aura que envolvió a mi compañero, me envolvió a mí. Entonces vi los ataques de Aicos,
> pero no me dañaban. Pude recuperar mi aliento y pude incorporarme. Aicos trataba
> vanamente de dañarnos, pero esta aura verde que nos rodeaba hacia inútiles sus intentos.
>
> En eso una luz blanca y muy potente iluminó el recinto donde estábamos. Todos nos
> cubrimos la vista con las manos. Con los ojos entrecerrados vi a una elfa, vestida con la
> armadura de los guardianes, pero esta brillaba de tal manera que enceguecía.
> A través de esta, colores brillantes, desde intensos púrpuras a encendidos
> índigos aparecían tornándose los unos en los otros. Las alas flotaban detrás de
> ella y eran coloridas y transparentes. La elfa habló:
>
> - ¿Por qué abusas de tu poder?
> - inquirió al mago que atónito se había detenido ante ella y su luz.
>
> - ¡Tu!.- Balbuceó el mago
> - ¡Tú estás muerta!
> - dijo con ira, Y la atacó en ese mismos instante. La elfa rápidamente movió sus manos,
> y la misma aura verde la cubrió y volvió nada el ataque del mago. Aicos trataba
> inútilmente con todas las habilidades. La elfa volvió a hablar:
>
> - Tú ordenaste mi muerte, y al a matarme me volvieron mas poderosa. ¡tan poderosa
> que tu magia ahora es menos que la brisa ante mi! - Y movió las manos hacia nosotros.
> - Puedo curar en un instante.
> - y tras ese movimiento que había hecho la elfa sentí, y creo que Tarkano sentía lo mismo,
> como el golpeado y tullido cuerpo sanaba, la mente se aclaraba y mis fuerzas volvían.
> El mago grito:
>
> - ¡Si te han matado, volverás a morir!
> -y lanzó un furibundo ataque que no hizo mella ni en la elfa ni en nosotros.
> El mago se sacó el casco, vi la iridiscente cabellera caer sobre sus hombros
> y vi la desesperación, el miedo. el pánico en sus ojos.
>
> - ¡Es tu hora de morir, prepárate a cruzar la puerta oscura!
> - dijo la elfa
>
> - ¡Te mataré de nuevo Lala!
> - y con el alarido atropelló para el ataque.
>
> Claro, era Lala. Mi visión en Davias, ella me había advertido. Ella nos estaba cuidando.
> Lala nos miró y volvió a gesticular con sus manos. Y tras ello un fuego frío, que no quemaba
> envolvió nuestros brazos. Sentimos la fuerza de mil guerreros en nuestros músculos.
> Nuestra sangre hervía y nuestra respiración se volvió huracán. Tal la fuerza que sentíamos,
> que habiendo tomado siempre nuestras armas con dos manos la sosteníamos
> en una y su peso no era sentido por nosotros.
>
> No dudamos. Atacamos al unísono a Aicos que aturdido, ni siquiera atinó a defenderse.
> El golpe del soplido con su espada del espíritu de Tarkano, y mi cachetazo de
> fuego dado con mi mazo fantasma, solo dejó el último quejido, el de la vida que se fue,
> de la vida que Aicos ya no tenía más. Su cuerpo cayó sobre las mugrientas
> losas del piso y desapareció tras un remolino de ceniza.
>
> Lala se acercó a nosotros. Nos apoyó las manos en nuestros hombros y nos sentimos confortados.
> La maligna luz que irradiaba Aicos se había desvanecido, y todo era llenado por
> la luminosa aura de la elfa. A través de unos huecos que habían en las paredes,
> fueron entrando unos débiles rayos de sol, que fueron haciéndose más fuertes.
>
> - Todavía no ha terminado
> - dijo Lala sacándonos del embelesamiento en el que habíamos caído.
>
> - Es cierto, hay alguien más y sé donde lo encontraré- dije a Tarkano y a Lala.
>
> - ¿Mas peleas?
> - Preguntó Tarkano
> -¡Definitivamente mi amada será mía! -
>
> Lala y yo echamos a reír. Esta vez la victoria había sido nuestra. Pero no éramos invencibles.
>
> - Debemos ir a Noria. El fin de nuestro viaje esta ahí.-dije mirando a mis amigos
>
> - ¿Noria? - dijo Tarkano sorprendido.
>
> - Noria - confirmó Lala.
>
> Aunque tardé en darme cuenta, había ido uniendo cabos y pistas sueltas. Y tras estos sucesos,
> de a poco y a pesar mío fue viendo al responsable de todo esto. Yo había sido un monigote,
> un títere que había sido manipulado y manejado para algún oscuro objetivo.
> Ignoraba ese objetivo todavía. Pero estaba seguro del responsable. Para mala suerte
> de él, el monigote pensaba. El monigote había sobrevivido y ahora el monigote iba a buscarte.
>
> Era un viaje largo hasta Noria, pero no nos detendríamos. Tarkano cantaba y le
> hacia toda clase de cumplidos a Lala que sonreía complacida. Los unilias nos esperaban
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MensajeTema: parte 6   15th Julio 2007, 11:23

> en la plaza segura de la torre. Algunos guerreros y magos que entrenaban en
> la torre nos miraban con respeto y admiración. Las elfas se acercaban a Lala y tocaban
> la brillante armadura y su luz iluminaba los bellos rostros sorprendidas por la perfección
> de esta. Tarkano narraba las aventuras, moviendo las manos y e impostando la
> voz para imitar a los enemigos que habíamos enfrentado. Yo me senté sobre unas piedras
> y le di de comer a mi unilia, que movía la cola alegre de volverme a ver.
>
> Después de un rato, los tres nos dirigimos hacia el pasillo que nos llevaría a Davias.
>
> Cuando pasamos el negro portal, un sol resplandeciente y un viento refrescante nos saludó.
>
> - ¡Nada como el frío aire de Davias para apreciar la vida! - dijo Tarkano.
>
> - Así es mi amigo, así es - dije feliz de poder respirar ese aire.
> Fuimos llegando a Davias, en paso sostenido pero sin apuro. La cantidad de monstruos
> y engendros había mermado. Era como si al erradicar la maldad que había en la Torre Perdida,
> muchos se desvanecieron.o acaso se liberaron. Como haya sido, hemos tenido hasta
> este momento que nos dirigíamos a la puerta Este de la ciudad un viaje sin demasiados sobresaltos.
>
> Tarkano cantaba e improvisaba canciones acerca de los últimos hechos, que causaban la
> risa de Lala. Yo reía también, era como si nunca, todas estas desgracias que asolan al
> continente, hubieran existido. La vida nos regalaba generosa sus mejores momentos.
> Y nosotros estábamos agradecidos, por estar vivos y por ende, el poder apreciar estas horas.
>
> Casi a un tiro de flecha de las puertas de Davias, Tarkano preguntó, lo que por respeto,
> supongo, no había hecho en todo el viaje.
>
> -Habías dicho que sabias quien estaba detrás de esto, pero no has dicho mas nada.
> - sofrenó su montura como para dar tiempo a la respuesta.
>
> - No les estoy ocultando nada. Sólo me he quedado cavilando, para estar mas seguro de lo que voy a hacer.
> - sofrené a mi unilia también. Lala se acercó a nosotros y entonces los tres marchábamos al paso lento.
>
> - Quería estar acertado y sin lugar a una duda.
> - continué
> - Ustedes me acompañan y no puedo darme el lujo de involucrarlos en problemas
> sin antes saber fuera de toda duda lo que estoy haciendo.-
>
> - Sabes que estamos contigo por nuestra voluntad.- interrumpió Tarkano
>
> - Estoy aquí porque quiero yo
> - dijo Lala y agregó
> - Nunca supe quien me mató. Pero el que haya sido. ¡lo pagará una y otra vez! -
>
> - Yo lo sé. Y agradezco que me liberen de la carga de decidir y comandar esta cruzada
> - paré el unilia en un roquedal que por lo visto, había servido de parador de algunos viajantes o guerreros.
> El fuego estaba situado en el medio de unas rocas dispuestas como asientos.
> Tarkano bajó de su silla y avivó las llamas. Lala se acercó y sentó en unas de las rocas.
> Yo saqué unas bolsas con alimento y las repartí. Estaban dispuestos a seguirme,
> así que debían saber cual era mi pensamiento.
>
> - Desde un principio, siempre pensé ¿porque yo?, ¿Por qué entre todos los que mirábamos
> curiosos, Charon me eligió a mí?... después que había visto tu cuerpo, brutalmente asesinado en Noria
> - Lala se miró el pecho, recordando tal vez la sensación de la herida
> - por el tipo de herida sabía que era alguien conocido. No te habías defendido
> - dije mirando a Lala, esperando me confirme mi teoría.
>
> - Solo recuerdo estar sentada, y alguien pidió lo de siempre.
> pociones, algunos orbes. No recuerdo haber visto a alguien conocido.-
>
> - O de verlo siempre no lo tuviste en cuenta - interrumpí a Lala
>
> Lala me miró sorprendida. Continué:
>
> - Por el tipo de herida supe que era alguien muy veloz y con mucha fuerza.
> La limpieza de los bordes de entrada así lo indicaba.- me levanté y empecé
> a caminar alrededor del fuego. Lala y Tarkano me seguían con la mirada.
> - Lo extraño fue que el Goblin del Chaos dejará su máquina y me diera una información,
> muy cara por cierto, pero irrelevante. No me interesaba saber quien era el desaparecido,
> sino quien lo había hecho desaparecer. Cuando mencionó a Aldebarán, supe que nos
> dirigían a propósito hacia Davias. Charon sabía mas cosas, pero si sabia tantas cosas
> ¿Por qué necesitaba mi ayuda?, todo lo que he venido haciendo, sólo era seguirlo
> a Charon a todos lados, porque la información la tenía él.- bebí un trago de agua y seguí explicando
> - Rigel es una persona dedicada a su oficio, ya se desentendió de resto del mundo.
> Pero no lo haría de su hermano. Así que nos habló de lo que ya sabíamos todos,
> de lo mal que la pasaba con tu hermana - dije mirando a Lala, que se mostró avergonzada
> - y mencionó al mago, un personaje descartable, ladino, cobarde y servil que.
> ¡Oh casualidad se le dio por tomar un vino justo cuando estábamos hablando de él!,
> así que le perseguimos a través de las heladas llanuras de Davias. Me sorprendió mucho
> la velocidad que tenia Charon para pegar con su báculo a los monstruos
> que atinaban a cruzársenos. Demasiada rapidez para un mago. Demasiada pericia
> para manejar el unilia, que paró en seco y de un solo tiro a más de cien pasos volteó
> al fugitivo mago. ¿Pero como un hombre tan ágil y tan veloz se retrasó en la carrera por
> ver el cuerpo del mago? Yo llegué primero y Charon un rato después. Entonces vino la confusión,
> el dragón dorado, la turba y tu visión.
> - finalicé mirando a Lala para que me diga porqué apareció en mi sueño.
>
> - Cuando renací, algunas cosas quedaron más claras y algunos poderes, digamos mas desarrollados
> - dijo Lala ofreciendo las palmas de sus manos al fuego para calentárselas
> - Estaba sumida en un sueño, cuando de repente aparecí en Icarus, ahí supe que
> la única persona que podía ayudarme eras tú. Tuve la premonición de que algo malo
> estaba por suceder y te advertí. ¿Cómo sabía que eras tú y no otra?... lo ignoro,
> solo lo siento así. A partir de ese momento me basta pensar en ti para saber si estás bien o mal.
> cuando sentí dolor, mis alas me llevaron hasta la Torre Perdida. y ya sabemos como sigue esto.
> - Lala cruzó sus piernas y se quedó mirándome esperando una respuesta.
>
> Tarkano miraba el fuego y con el mentón apoyado en las manos empezó a decir en voz baja:
>
> - Entonces. yo. ¿Por que estoy aquí?
> - dijo con cierta tristeza, como la de alguien que ha quedado fuera del reparto.
> - Yo no he tenido sueños, ni premoniciones. Sólo el anhelo de luchar por el amor de mi amada.
> y ahora ya no sé porque lo hago. ¿Puedes darme tú esa respuesta?
> - dijo mirándome con su clara mirada. ¿Puedes?-
>
> - Nada de lo que estamos haciendo es al azar. Me siento como si alguien me manejara
> desde otra dimensión. De alguien que no puede entrar acá, pero si manejarnos.
> Nuestro destino está escrito. Lo único que nos queda es cumplirlo. - dije apoyando mi
> mano en el hombro de Tarkano para darle ánimos. Lala hizo lo mismo. Tarkano
> esbozó una sonrisa y continuó:
>
> - Sea lo que sea que nos tiene el destino, estoy listo. Te seguiré hasta el final, es la palabra de Tarkano.
> - dijo ya recompuesto. Lala le sacudió los hombros y Tarkano rió. Yo proseguí con mi hipótesis:
>
> - Cuando me enteré de la muerte de Charon, me sorprendió poder ver el rostro.
> Charon cuidaba que jamás se lo viera. Pero su pesada capucha, había extrañamente salido,
> para que oportunamente yo pudiera verlo.-
>
> - Un momento
> - interrumpió Tarkano
> - al principio por como describías, el sospechoso era Charon, te engañó,
> no se con que propósito, pero todo apunta a él, mas cuando dijiste que debíamos ir a Noria.-
>
> - Y eso era lo que querían que crea. pero es mentira. - dije mirando a Tarkano
>
> - Pero Charon murió- inquirió Tarkano a modo de pregunta
>
> - Es cierto.- dije - El muerto que yo vi era Charon inequívocamente.
>
> - Entonces. ¿Como puedes sospechar de un muerto?.- preguntó Lala
>
> - ¿Querían que piense que Charon estaba muerto?... ¡Si! ¿Querían hacer que cargue
> la culpa de su muerte?... ¡Si!, ¿Charon es el culpable?... ¡No! -
>
> Los dos me miraron con los ojos abiertos. Sorprendidos. Continué con mi explicación.
>
> - Charon estuvo conmigo hasta que llegamos a Noria. En el momento que nos separamos,
> alguien ocupó su lugar. Ese alguien apareció oportunamente cuando el goblin me daba
> su información. ¡Que precisión para aparecer! - y seguí dando mi discurso
> y haciendo ahora gestos con las manos - Después todo me pareció demasiado ordenado,
> hasta el accidente del dragón. El que estaba desde el incidente del goblin no era el
> Charon original, era otro. Después del dragón dejaron el cadáver del Charon original
> y me cargaron la culpa. Se supone que debía morir y todo resuelto. La pregunta que sigue.
> - y miré a Tarkano.
>
> - ¿Por qué debía morir Charon? - dijo Tarkano
>
> - ¿Por qué debía morir yo? - dijo Lala
>
> - ¿Por que debía morir yo?
> - dije.- ¿Que tenemos en común los tres?...
>
> - Aldebarán - dijo en voz ahogada Lala
>
> - Tú eras su cuñada, yo lo conocía y Tarkano va camino a ser el más grande del continente.-
>
> - Entonces.- balbució Lala
>
> - Entonces todo esto es una intriga armada por Aldebarán - dije adivinado las palabras de ellos.
> - El Charon que, aparentemente mataba al mago, era Aldebarán. Si lo atacaba con un arma,
> lo mataba. Sólo un guerrero puede tener precisión pero no el poder de magia capaz de matar.
> Por eso le pegó desde lejos. Seguro que una vez muerto yo por la turba, Aldebarán lo mataría.
> Él mató a Charon dejándome su cadáver al lado mío y me dejó el Kris con el que te mató a ti,
> - expliqué mirando a Lala, que se apoyó las manos en el lugar de la herida.
> - Aldebarán solo pasaría desapercibido en la multitud de Noria, y es el único suficientemente
> veloz para asesinar en un parpadeo de ojos. Nadie reparó en el. Mató a Charon, el goblin
> le ayudó a ocultarlo y él tomó su lugar. Después hicieron toda la parodia.- y me senté
>
> Lala y Tarkano se habían quedado callados. Miraban hacia el paisaje nival con
> la mirada perdida en sus pensamientos.
>
>
>
>
>
> (Fin de la primera parte del último capitulo)
Tarkano fue el primero en hablar:
>
> - Aicos entonces está de acuerdo con Aldebarán.- dedujo
>
> - Aicos sólo es otro títere en esta comedia, que llevo un mal papel.
> -y acoté para dar mejor explicación
> - Era el seguro por si fallaban los anteriores. Y hubiera sido así si Lala no nos ayudaba.
> - La elfa nos regaló una sonrisa.
>
> Lala preguntó entonces:
>
> ¿Para que vamos a Noria? Si Charon es una víctima. ¿Por que no vamos a buscar
> a Aldebarán y hacerle pagar por su muerte?.. Dijo la elfa con encendida voz.
>
> - Vamos a buscar a Aldebarán. El está ahí
> - contesté y agregué
> - vamos ya antes de que se haga mas tarde.
>
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MensajeTema: parte 7   15th Julio 2007, 11:24

> - Entonces debemos movernos más rápido
> - aseveró Lala incorporándose de su asiento
> - Vengan, denme sus manos.
> - La preciosa criatura tomó nuestras manos, hizo un gesto y todo el mundo se detuvo,
> después se desvaneció, y cuando la luz volvió con nosotros estábamos en un sitio oscuro,
> lleno de lúgubres lamentos y extraños sonidos.
>
> - ¿Qué lugar es este?
> - preguntó aturdido Tarkano al tiempo que la Espada del Espíritu florecía en sus manos.
>
> Yo lo imité y mi Mazo del Fantasma describió un círculo. Lala saco su Arco Gigante
> y colocó una flecha dorada. La elfa habló:
>
> - Deberíamos haber sido transportados a Noria directamente. No sé que falló
> - Y pegó la espalda de su brillante armadura a nosotros.
>
> Entonces vimos el trono, en medio de criaturas de pesadilla, de gigantescas serpientes,
> de amenazantes guerreros muertos con espadas de fuego. Al lado de este trono estaba
> el falso Charon, que al vernos bajó su capucha y vimos el rostro perfecto de Aldebarán.
> Pero el carisma había sido sustituido por una fría mueca de un ser sin corazón.
> Alguien impiadoso impulsado por oscuras y bajas ambiciones. Nada que ver este Aldebarán con el de la leyenda.
>
> - Debían haber muerto y no haber vuelto - dijo el guerrero, sacando dos flamígeras
> y carmesí espadas.- Ahora morirán para siempre.- acá le interrumpí
>
> - ¿Por qué debíamos morir? Me debes el saberlo.
> - dije levantando el mazo esperando un golpe.
>
> - ¡Pobre y patético eres! - Exclamó en una risotada el avatar -¿Que te hace pensar que te debo algo?
> Lo único que me debes tú y tus compañeros es. ¡Su muerte!. ¡y quiero que me saldes ya esa deuda!
> - y antes de que el golpe cayera sobre mí la elfa me dio sus auras en un abrir y cerrar de ojos.
> Cuando las Devourer cayeron sobre mí el daño fue mínimo.
>
> Aldebarán levantó sus espadas y gritó:
>
> - ¡Así que tu =) elfa te da ayuda!. ¡Yo también tengo elfa para que me ayude!
> - y ante la sorpresa de todos apareció la hermana de Lala, que envuelta en un sangriento velo,
> con los ojos rojos de ira y aullando blasfemias dio poder a Aldebarán
>
> Sabía que era el mas magnifico guerrero que jamás había existido, que la elfa era tan
> poderosa como su hermana. Que estábamos en un sitio desconocido y a su merced.
> no había nada que temer.*
>
> Este soberbio guerrero, con su fuerza aumentada por la elfa, sería invencible.
> Nos aprestamos los tres a atacar al unísono. Sólo así tendríamos una oportunidad.
> Pero fue inútil. Cuando estábamos por asestarle nuestros golpes sacó un "golpe de tornado"
> que nos arrojó lejos y separados. Tratamos de juntarnos rápidamente, pero atacó al
> todavía atontado Tarkano que a duras penas contuvo el brutal embiste. Lala arrojó una
> flecha congelada, que cubrió de hielo a Aldebarán y lo inmovilizó solo un segundo,
> lo suficiente para que Tarkano se levantara y le aplicara un profundo soplido con su espada.
> Aldebarán trastabilló hasta una sucia columna, en ese instante la hermana de Lala,
> atacó a esta con un Flecha de penetración, que hizo desgarrar la blanca armadura en un hombro.
> Yo ataqué a la hermana de Lala, con un "latigazo de fuego", que la hizo doblarse en dos
> y antes de que se incorpore le golpeé con toda mi fuerza y energía, en la espalda. Este golpe
> la hizo perder su Ballesta de Arcángel, pero tuvo tiempo de moverse y tomar un arma
> del piso, con la que me atacó inmediatamente. A duras penas pude atajar el velocísimo golpe,
> pero me dejo indefenso ante la embestida de Aldebarán, que me elevó por los aires
> y me dejo totalmente aturdido en el piso. Lala le arrojó entonces una serie de flechas
> combinando perforadoras con flechas de hielo, que relentaron los movimientos del
> imbatible guerrero. Yo todavía no lograba volver a coordinar mis movimientos de tan
> impactado que había quedado. En ese mismo instante Aldebarán tiró sus espada al aire
> y al caer la tomó y la enterró en el piso que se abrió y un fuego infernal me envolvió
> y me hizo chocar contra el techo para caer pesadamente y desvanecido en el piso.
> En ese segundo Lala me asistió con aura de sanación, y pude resistir el ataque de la elfa
> maligna, que me congeló en el piso pero no lo suficiente para matarme. Tarkano que
> ya había vuelto en sí, se acercó a toda carrera a Aldebarán, hizo unas gesticulaciones
> delante de él e inmediatamente Tarkano estalló en un aura que incrementaba
> la vitalidad. Aldebarán se quedó petrificado mirándolo. Y en ese momento Tarkano lo atacó
> y con un sencillo golpe, Aldebarán dio un grito de dolor y cayó de rodillas.
> muerto. La hermana de Lala se quedó estupefacta mirando la escena, y antes de que pudiera
> reaccionar de dos certeros flechazos quedó clavada contra el espaldar de ese trono oscuro.
>
> La batalla había terminado. No había mas enemigos.
>
> ¿No había mas enemigos?
>
> Ninguno escuchó el sisear del cuchillo en el aire. El arma, certeramente arrojada
> había impactado en mi pecho. Una rosa de sangre floreció en un segundo.
> Lala corrió a darme vida, pero esta se me iba rápidamente. Miré hacia el lugar de donde
> había brotado el Kris. Y detrás del lúgubre trono, apareció la figura del Goblin del
> Chaos, que maldiciendo e gritando toda clase de insultos contra todos, nosotros
> y sus secuaces, nos habló con los ojos inyectados de sangre y una densa baba
> cayendo de la horrible boca.
>
> - ¡Malditos sean, ustedes y su descendencia!
> - dijo subiendo sus deformes manos hacia arriba.
> - ¡Malditos. dos eones esperando mi oportunidad, y ustedes me arruinaron!-
>
> Atónitos ante esto e insospechado desenlace, sólo asistíamos en silencio a la escena.
> El deforme goblin siguió con sus maldiciones.
>
> - ¡Miles de horas corrompiendo el alma de Aldebarán! ¡Otras miles corrompiendo
> el alma de tu hermana, maldita elfa!
> - y en un grito más potente dijo: - ¡Yo, el goblin del chaos, iba a ser el rey del continente!
> - en ese instante una luz estalló, se sintió el caer de un rayo y el goblin del chaos
> cayó fulminado por un rayo. Charon envuelto en una túnica blanca, con un báculo de
> cristal le había tirado un último y definitivo rayo al deforme ser.
>
> - Ya no tendremos mas desencuentros ni confusiones- sentenció y se acercó
> a nosotros que habiamos asistidos estupefactos al desenlace de esta historia.
> Tarkano me sostenía en sus brazos y a pesar de las curaciones que ininterrumpidamente
> me daba Lala, la vida se me iba a cataratas. Charon se acercó y me dijo en suave voz:
>
> - Gracias por creer en mí. Otro no lo hubiera hecho.-
>
> Traté de hablarle, pero no salió ninguna palabra de mí. Poco a poco todo se fue apagando.
>
> La oscuridad era total. Cansado cerré los ojos.
>
>
>
>
>
>
>
>
>
> Cuando los volví a abrir, el sol ya había salido. Tenía una pierna acalambrada
> y al enderezarme en la silla, un rayo de sol hizo que me cubriera la vista con la mano.
> En el monitor se veía la imagen de mi pj, sentado en los banquitos de Noria.
> Lo moví hasta el baúl y por un momento, antes de desconectarme del juego tuve la sensación
> de que el goblin del chaos me dirigió una mirada de odio, pero será el sueño el que me hace ver cosas.
>
> (__-= FIN =-__)
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